Inmoral último cap por Elena Saavedra

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Capítulo 24

Diseño: @goncep

Johan había conseguido escaparse del banquete sin que su padre se enterarse de su ausencia y se marchó hacia la parte oeste del castillo dónde le esperaba Shire con un carruaje. Johan se montó en el carruaje y ambos comenzaron su viaje juntos, huyendo de todo aquello antes de que fuera demasiado tarde.

Horlk II e Irina estaban bailando en la pista de baile cuando un soldado fiel al rey entró en la sala y habló con Svein. Svein se quedó pálido, debía avisar al rey sin causar mucho revuelo. Jarld vio al soldado y le obligó a marcharse del banquete, nada más salir de él escuchó un gritó por la puerta trasera del castillo. Golpeó al soldado para dejarle inconsciente como a los demás y corrió hasta la puerta. Al llegar a ella vio a Laeda agachada sobre Armian llorando y Kern enfrente acompañado por unos pocos compañeros.

 

— ¡Debes dejarle madre!¡Padre era un inmoral y merecía morir! Y ahora él quería ayudar a los inmorales así que merece morir también — afirmó Kern.

— ¡Él era tu verdadero padre Kern! — gritó dolida Laeda — Sólo queríamos ponerte a salvo antes de que Irina cometiera el golpe de estado. ¿Por qué crees que Armian ha hecho todo esto? ¿Traicionar al reino y a obligar a sus hombres a participar? El golpe se iba a dar con o sin nosotros así que él se sacrificó y todo para poner a salvo a su hijo. Para comenzar juntos una vida lejos de todo esto…. — Laeda comenzó a llorar sobre Armian quien yacía muerto en el suelo cubierto de sangre.

 

Kern miró a Jarld perplejo, esperando una negativa, pero todo Jarld estaba matando a sus amigos y compañeros. No le había dado tiempo a parpadear y ambos ya yacían muertos en el suelo. Entonces notó el frío hundirse en su estómago y el grito que soltó Laeda fue tal que inundó casi todo el castillo. Entonces Jarld se giró y vio como Laeda cogía la espada de Arma y se quitaba la vida, ya no tenía nada por lo que vivir y sabía que jamás podría vencer a Jarld así que decidió matarse a sí misma para acabar con su dolor.

Jarld se fue corriendo hacia el salón del salón del banquete y allí se encontró otra escena llena de sangre. Los invitados estaban encerrados por los soldados de Armian y por los campesinos que habían dado el golpe de estado. Todos estaban asustados y llorando.

 

Miró a Irina asustado y perplejo — ¿Qué ha pasado?

 

Irina tuvo que relatar todo lo sucedido anteriormente justo cuando él se marchó el rumor de la muerte de la princesa ya se había propagado por toda la sala, uno de los que oyó todo fue Jung. Entonces Marga fue directa para atacar a Irina gritando que ella era una cómplice de los inmorales, pero se encontró con la daga de Horlk II quien no dudó en matarla. De repente los rebeldes entraron todos por la ventana y acorralaron a Irina. Los soldados cerraron todas las salidas y obligaron a arrodillarse a los invitados. Después sin que nadie lo viera Neim había cogido la daga de Horlk II y se la había clavado en el cuello. Él antes de irse a la tumba se llevó consigo también al pequeño y justo cuando nadie pensaba que fuera a ir a peor, Jung intervino para arrematar a Horlk II gritándole monstruo.

 

Irina había quedado con obligada a derogar la ley, lo cual en realidad hizo encantada, pero permaneció en su papel y anunció que pronto convocaría elecciones democráticas, las primeras de la historia. Ella no se presentaría y en su lugar recomendaba a Jarld.

Irina ya había cumplido su venganza, quería gobernar, pero no directamente para que no fueran a por ella. Todo el mundo a pesar del miedo se fue levantando y de pronto se sintieron más libres. De repente el odio que tan aferrado había estado dentro de ellos había desaparecido con la muerte de Horlk II. Jung se marchó del lugar sin que nadie se lo impidiera, ya había habido demasiadas muertes por un día, era hora de volver con su prometida y vivir una vida lejos de aquello. Había visto con sus propios ojos la clase de monstruo del que era hijo, pero al mismo tiempo le había derrotado y una parte de él cambió aquel día. Aquellos a los que habían puesto el nombre de inmorales habían muerto siendo buenas personas y ellos habían incumplido todas las leyes y la moralidad. El monstruo había muerto y la paz ahora reinaría en Rausvai, pero en sus corazones siempre quedarían marcados por haberse convertido en aquello que tanto odiaban, y ya no sabía ni lo que era. Probablemente el mejor nombre para ellos era… inmorales.

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Inmoral cap 23 por Elena Saavedra

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Capítulo 23

Diseño: @goncep

Aelle y Lydia estaban en la cama juntas, acababan de casarse y ahora querían hacer oficial su matrimonio. Después de muchas discusiones, al final, el padre de Lydia, Oberyn, se había dado cuenta de que su amor era verdadero. Deborah, no había podido seducir a Lydia pues ella sólo veía a Aelle. Al final se casaron de forma tradicional, pero con menos invitados. Lydia y Aelle comenzaron a hacer el amor con pasión. Lydia comenzó a jugar con su sexo mientras Aelle hacía lo propio. Había aprendido a perder el miedo y a comenzar dejarse llevar por lo que le proponía Lydia. Sus cadenas se unieron en la desnudez con una sincronía casi perfecta. Entonces ambas se quedaron mirándose a los ojos extasiadas y al poco se quedaron profundamente dormidas.

 

Mientras Talia recibió a un misterioso hombre en una calle cercana al castillo, no podía creer que hubiera aceptado aquella reunión. Se supone que aquel hombre era un asesino que mataba a personas como ella, es decir, homosexuales. Aunque para aquel tipejo fueran “inmorales”, Talia nunca pensó en usar aquella palabra. Sin embargo, al ver a Lydia casarse con otra mujer la envidia la corrompió. Su corazón seguía roto y quería vengarse de ella, quería que sufriera como Talia había sufrido. Freya la había abandonado por ello, y eso sólo había empeorado la envidia de Talia. Al final le dio una llave al hombre el cual se marchó sin decir palabra y al poco tiempo vio al hombre salir por una puerta del castillo con el cuchillo aún lleno de sangre. Entonces Lydia gritó desesperada y poco después se escuchó alboroto en el castillo. Ahora Lydia sabía lo que era perder a la mujer que amas, se dijo así misma Talia para justificarse. A pesar de ello, había cruzado una línea que nunca pensó que cruzaría y ya ni siquiera se reconocía a sí misma.

 

Se escuchó entonces al rey Oberyn gritar — ¡No hija, no lo hagas! — El rey Oberyn comenzó a llorar tan fuerte que se escuchaba desde afuera.

 

Talia comprendió lo que había sucedido y se dio cuenta de lo que había hecho. Estaba loca y lo sabía, y sólo había una solución para las personas como ella. Fue andando hasta el puente y miró abajo. Sin pensárselo mucho más, dio el paso que faltaba y se lanzó al agua.

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